martes, 8 de septiembre de 2009

Palabras moribundas

Si mi muerte tuviese un precio para ti, te apuesto lo pagarías…
Te he de ahorrar los gastos…
En este momento ha muerto lo que quedaba de mí,
Por querer creer tanto, me estoy quedando sin lágrimas…
Se le acabó el crédito a los ojos que te están mirando,
De días y noches en las que se han cultivado
tantos pensamientos insólitos que nunca serán escuchados
Y aquí sentada frente a un vidrio en blanco
escribo mi voluntad, en mi lecho de muerte, en donde sangro
Mi corazón será entregado a éste ser que amo,
por el que en éste momento dedico el desvelo, mis versos y mi llanto…
Para ser guardado junto a su desván, en el armario de lo inolvidable
para que algún día lo saque y contemple…
Recuerde la simple alma que se va volando.
Tu frialdad o mi inmadurez
han de engendrar éste deseo mórbido del que les hablo.
Siendo la paz divina quien me dé el descanso…

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